¿FALSA PANDEMIA? OTRA VISIÓN.

Durante estas últimas semanas de confinamiento he tenido bastante tiempo para investigar y reflexionar sobre lo que está aconteciendo con respecto a la situación de alarma mundial que estamos viviendo por la crisis del Coronavirus. Así, en este artículo, quisiera proponer una visión alternativa al origen de lo que está sucediendo actualmente en relación a dicha pandemia y, desde mi punto de vista como psicoterapeuta y antropóloga, especular y considerar su afectación en nuestra salud, así como las principales repercusiones de orden político, social y económico.

Según las investigaciones hechas hasta ahora, se sabe que el COVID19 no es algo novedoso para nuestra especie, sino que es un virus que ya se conocía, no teniendo en principio mucha más repercusión en el cuerpo humano que las que pudiera tener una simple gripe. Obviamente, puede producir muertes igual que las puede producir la tan “sencilla” y archiconocida mencionada, pero esas muertes aparecen en personas cuya inmunidad ya es baja, es decir, personas inmunodeprimidas.

Viendo los focos donde el virus ha aparecido, así como la fuerza y virulencia con la que lo ha hecho, la hipótesis que planteo sería la de un virus creado y modificado genéticamente en su estructura; un virus altamente mutante, agresivo y feroz, obra de un laboratorio. ¿Acaso no son los laboratorios y las farmacéuticas los grandes amos del mundo?

 Si hacemos un repaso mental, los primeros lugares donde el virus aparece son China, Corea e Irán. Si fijamos nuestra atención en la situación económica de este trío nos damos cuenta de que, para empezar, no es desconocido por nadie que China viene desbancando a multinacionales de todo tipo por su altísima competitividad; es un hecho que los mercados mundiales han estado más que copados por este país en los últimos años, intentándose llevar a cabo el despertar del gran gigante asiático. Irán por su parte es el único país que se conoce del mundo que sea independiente, pues no posee deuda externa. Irán es dueño de petróleo a raudales y tiene energía nuclear de sobra para producir electricidad y autoabastecerse durante siglos. China e Irán habían llevado a cabo muy buenos acuerdos comerciales durante todo el año pasado, 2019. Corea se asocia posteriormente a los acuerdos entre estos dos. A los pocos días de empezar la pandemia, caen los mercados y China ve reducidos gran parte de sus acuerdos comerciales con muchos otros países. Primer bloque destruido por el COVID19 curiosamente.

Posteriormente, Italia es azotada en su parte más poderosa y rica: El Véneto, el norte del país. Una zona con una calidad médica espectacular, zona industrial riquísima y altamente turística, cuya capital es Venecia. No existe caso cero. Directamente aparece una única mujer infectada en Milán. Los motivos en el mundo asiático son más que evidentes, pero en Europa ¿por qué Italia? Mirando videos y noticias encuentro que Italia es el único país que públicamente denuncia las vacunas inoculadas a sus militares procedentes de las misiones de Naciones Unidas. Estos militares regresan a sus casas de dichas misiones con muchísimos problemas de  tipo oncológico y de inmunidad. La bióloga Loretta Bolgan explica que encuentra en estas vacunas inyectadas a los militares 63 tóxicos no identificados. Las relaciones comerciales, sociales, turísticas y culturales entre Italia y España son de sobra conocidas. El resto ya lo sabemos: ambos países destruidos económicamente.

Y de vacunas va la cosa según yo lo veo. Se crea un estado de pandemia, de alarma total donde la única salvación que tenemos está en ellas. En la venta, comercialización y distribución de unas vacunas cuyos efectos se desconocen porque no hay tiempo real para testarlas y probarlas, así como para ver sus efectos secundarios. Me cuestiono si las últimas vacunas acontecidas han servido de algo realmente. Recalco: las últimas, tales como las de la gripe aviar (H5N1) o aquellas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). Los efectos secundarios de ambas en el cuerpo humano son más que discutibles. Véase el caso de Japón por ejemplo.

Pero, ¿qué es lo que realmente nos están inyectando en las vacunas? ¿Lo sabemos? Me refiero a la gente de a pie; ¿sabemos lo que nos están inoculando? Definitivamente no. Mi hipótesis plantea una nueva sociedad “inyectada” con muchísimos efectos secundarios y con menos capacidades de conocimiento, más sedada, menos despierta, más manejable aún si cabe, mucho más manipulable. Y me pregunto, ¿se trata de anular nuestras emociones, las sensaciones de ira, frustración y con ella la sapiencia de las injusticias que nos rodean y la capacidad de hacerles frente? El crimen perfecto sería. ¿Se trata de anular las capacidades que en sí mismas nos hacen humanos? Espero honestamente estar equivocada en mis ideas y que sólo se queden en suposiciones y especulaciones vagas. Sin embargo y, por si acaso esto fuera así, quiero saber que fui consciente y que quise hacer consciente igualmente al mundo de un posible camino  que los propios humanos hemos abierto. Es mi deber y mi obligación como profesional cuestionarme las implicaciones éticas y morales de cada paso que damos como especie y hacia dónde nos lleva todo lo que nos acontece en el mundo que nos rodea. Abre los ojos tú también. Sólo por si acaso…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *